Transición al minimalismo: Recomendaciones para afrontarla con éxito

August 8, 2013

Para afrontar el proceso de transición al minimalismo con las mayores garantías debéis tener en cuenta que lo que os proponemos va a producir un cambio en todos vosotros y, al ser cada uno diferente, este proceso va a ser singular.

 

Nuestro cuerpo ha reflejado y refleja su historia personal y es consecuencia de lo heredado y lo vivido, de manera que nos vamos a encontrar siempre con diferentes capacidades de adaptarnos al cambio. Así que para algunos os resultará fácil esta adaptación y durará relativamente poco y para otros, el proceso puede ser más complicado y podréis necesitar algo más de tiempo.

 

Aún así, deberíamos seguir una serie de recomendaciones generales:

 

 

1. DEDICAR TIEMPO A LA PREPARACIÓN ESPECÍFICA

 

Al ser un cambio en la manera de hacer o de comportarse de todo el organismo, también durante el proceso irán despertando partes muy dormidas del mismo, que se van a convertir en unos elementos muy vulnerables. Esto significa que será fundamental hacer un trabajo de preparación específico sobre éstos de manera paralela al simple hecho de salir a correr, ya que así evitaremos la aparición de molestias o lesiones. El cuerpo lo va a necesitar y, por supuesto, lo va acabar agradeciendo.

 

 

2. NO CONDICIONAR EL CAMBIO AL MINIMALISMO A UNA CARRERA

 

Aunque tener un objetivo a medio o largo plazo os puede ayudar a estructurar el entrenamiento, ser constantes y marcarnos esa “obligación” de entrenar, también os puede obligar a no llevar vuestro ritmo ideal de adaptación. No tratéis de llegar a un objetivo sea como sea si veis que os surgen molestias. Atended primero a vuestras sensaciones antes que a un objetivo marcado en el calendario.

 

Tampoco estamos diciendo que no os apuntéis a ninguna carrera, pero si que las veáis como un objetivo abierto, al que podréis o no llegar dependiendo de cómo os vayáis adaptando.

 

 

3. INICIARSE CON PRUDENCIA

 

Al realizar el cambio también habrá que tener en cuenta, que hasta ahora con nuestras zapatillas maximalistas íbamos con la sensación de ir protegidos. Y que al quitárnoslas, vamos a perder esa sensación de protección. Como en realidad íbamos desensibilizados, el cuerpo va a pasar a un estado de alerta y pendiente de algunos aspectos que hasta el momento descartábamos o ignorábamos completamente.

 

Este estado de alerta surge porque cambiamos el modo de percibir la realidad. Y cuando hay un cambio de esta índole, la mejor manera de afrontar inicialmente esa nueva situación es volviéndonos más prudentes. El motivo, lo podemos entender con el siguiente ejemplo:

 

Imaginad que estáis una noche tranquilamente en casa y de pronto se va la luz.

 

Vosotros sabéis en que parte de la casa estáis, qué os queda delante, atrás o a los lados. Pero aún así, para los desplazamientos, aunque los hayáis hecho cientos de veces, os volveréis más cautos. Vuestros pasos serán más inseguros y con las manos buscaréis referencias de paredes, puertas o muebles para evitar daros algún golpe.

 

Si este apagón durase más tiempo, seguramente iríais cogiendo confianza poco a poco, a medida que vuestros sentidos fuesen despertando lejos de la influencia de la vista. En cambio, si hubiésemos caminado de la misma forma como hacíamos con la luz encendida acabaríamos el experimento con algún que otro golpe repartido por la geografía corporal. Así que ser prudente en estos casos siempre es una buena forma de empezar.

 

¿Y cómo trasladamos esa prudencia al correr?

 

  • No seguir el mismo ritmo que llevábamos hasta ahora, es decir, reduciendo distancias, tiempo y velocidad.

  • Marcar unos objetivos iniciales inferiores a los que habíamos conseguido hasta ahora.

  • No llevar una progresión lineal en la que cada vez voy haciendo más y llego más lejos y si una que incluya fases en las que estemos haciendo más o menos lo mismo durante un tiempo para que vayamos asentando mejor la nueva forma de hacer.

 

Por supuesto esto tiene un especial interés en la fase de adaptación, una vez superada, tened claro que llegaréis más lejos de lo que habíais conseguido hasta ahora y, por supuesto, más sanos.

 

 

4. SI ESTÁS CONVENCIDO DE LO QUE HACES, ES MÁS FACIL

 

Por supuesto, el aspecto psicológico también es determinante, ya que todo es siempre mucho más fácil si estáis motivados y absolutamente convencidos de que lo que vais a hacer tiene un sentido y que os va a aportar algún tipo de beneficio. Evitar o minimizarlas dudas que puedan ir surgiendo es siempre garantía de éxito.

 

 

 

 

 

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Jordi Vizcaíno

Hola soy Jordi, Educador Físico y Entrenador Personal. Me considero un apasionado del deporte y de la actividad física saludable. Estoy en constante búsqueda de lo que puede mejorar la salud de la gente que me rodea y desde mi Blog trato de explicar de forma didáctica todo aquello que me parece interesante. Gracias por la visita!!

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