Agua de mar y ejercicio

November 22, 2016

Cuando bebemos agua durante o después de un esfuerzo, lo hacemos con la idea de hidratarnos. La pérdida de líquido derivada del ejercicio, hace necesario que tengamos que reponernos de ésta. Pero nunca perdemos el agua de manera aislada, es decir, no perdemos el H2O puro, sino que lo hacemos junto a numerosos minerales.

 

Todos los líquidos corporales son una mezcla de minerales y agua, y las diferentes acciones de nuestro cuerpo liberan y consumen esos minerales, con lo que estos, también deben ser repuestos.

 

Aunque no es el único, el sudor es sin duda el ejemplo más evidente. Cuando sudamos para regular nuestra temperatura, no perdemos únicamente agua, sino que también estamos perdiendo grandes cantidades de sales.

 

Recuperar esas sales (los electrolitos) lo antes posible, nos permitirá continuar con el ejercicio durante más tiempo y recuperarnos mucho antes del mismo.

 

 

LAS BEBIDAS ISOTÓNICAS

 

A nuestro alcance existe un catálogo extenso de bebidas y productos que la industria alimentaria nos ofrece para recuperarnos del esfuerzo. Las bebidas isotónicas son aquellas que tienen una concentración de sales minerales (tono) igual (iso) al de nuestro organismo. Esa concentración es de unos 9gr/l y para elaborarlas, utilizan entre 6 y 8 minerales fundamentales a los que les suman azúcar refinado, aromas, colorantes y conservantes artificiales.

 

La idea original es buena, pero el añadido final que hacen para hacerlas más sabrosas, más atractivas a la vista y algo más adictivas hace que se pierda un poco la esencia y que incluso puedan ser perjudiciales.

 

Una alternativa mucho más saludable y eficaz a esas bebidas es el agua de mar. Es de fácil acceso, natural y gratuita, y además aporta una mayor cantidad de electrolitos (unos 78). Es, sin lugar a dudas, la mayor reserva de sales que podemos encontrar en la naturaleza y, aunque su elevada concentración hace que una ingesta directa pueda deshidratarnos, si la reducimos con agua mineral (embotellada o no), podemos obtener una bebida isotónica para consumir sin problemas.

 

En el agua de mar encontramos una concentración salina de unos 36gr/l y en nuestro organismo esa concentración es de 9gr/l. Si mezclamos ¼ de litro de agua de mar con ¾ de litro de agua mineral (0,2-0,3 gr/l), conseguiremos 1 litro de agua con esos 9gr/l que tiene nuestro cuerpo. Creamos así la bebida isotónica ideal.

 

 

DUDAS Y CONFLICTOS

 

Muchas veces solemos fiarnos bastante más de los productos elaborados que de los que están a nuestro alcance de manera natural y con el agua de mar puede pasar lo mismo. Es posible que pensemos que está sucia o contaminada y, aunque será motivo de otro artículo, si la recoges de una playa o cala donde te apetezca de verdad bañarte, no vas a tener ningún tipo de problema. Te asegurarás que está limpia si está en calma, cristalina y la recoges a primera hora de la mañana.

 

Si aún así no te convence, o el acceso al mar no lo tienes tan fácil como los que vivimos en la costa, existen diferentes marcas en el mercado (y cada vez hay más) que venden agua de mar filtrada, aunque algunas a precios bastante desorbitados. Pero por 2€/l la puedes encontrar en algunos establecimientos. La más cara no tiene por qué ser la mejor.

 

El sabor suele ser otra fuente de conflicto. Si el agua isotónica no te gusta, puedes añadir el zumo de medio limón a cada litro de mezcla. Le quita un poco el sabor salado y le da un toque algo más refrescante. También la puedes consumir fría, que la hace más fácil de ingerir, aunque lo mejor es tomarla a temperatura ambiente.

 

 

MI EXPERIENCIA CON EN EJERCICIO

 

Llevo más de 5 años bebiendo y recomendando el consumo de agua de mar a casi todos mis alumnos. He podido comprobar cómo se ha comportado el cuerpo tras un esfuerzo intenso bebiendo agua mineral, bebidas isotónicas industriales y agua de mar isotónica y la verdad es que el resultado es sorprendente. No he realizado ningún estudio científico, simplemente he observado lo que iba sucediendo en mi organismo y en el de los demás, y he llegado a dos conclusiones bastante claras.

 

La primera y más importante es que la recuperación post-ejercicio es más rápida independientemente del entrenamiento. Incluso en entrenamientos realmente intensos, no aparecen agujetas o éstas han desaparecido mucho antes de lo que solían hacerlo.

 

La segunda es que hay menos necesidad de beber. Durante la Maratón de Barcelona del 2016 bebí apenas 200ml de agua isotónica en la carrera. No necesité beber más, el cuerpo no me lo pedía y, por supuesto, acabé sin calambres ni problemas musculares. Con un par de sorbos cada 8 km aproximadamente tuve más que suficiente. Durante los entrenamientos de preparación estuve trabajando con la misma pauta, aunque tampoco sin obsesionarme y ningún día tuve molestias derivadas de los mismos.

 

Al acabar el ejercicio es cuando más agua isotónica tomo, pero no suele ser una cantidad tan elevada como cuando bebía agua mineral. Seguramente no tenemos tanta necesidad de consumir agua y sí de ingerir minerales y al tener más concentración en el agua isotónica no hace falta beber tanta agua.

 

Al final esto es una experiencia personal, llevada y aplicada con un poco de lógica y estoy convencido de los beneficios que aporta. Os invito a probar el agua de mar y a sorprenderos tanto como los que ya la hemos incorporado a nuestras vidas.

 

 

 

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Jordi Vizcaíno

Hola soy Jordi, Educador Físico y Entrenador Personal. Me considero un apasionado del deporte y de la actividad física saludable. Estoy en constante búsqueda de lo que puede mejorar la salud de la gente que me rodea y desde mi Blog trato de explicar de forma didáctica todo aquello que me parece interesante. Gracias por la visita!!

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