Eolos, el Dios que corre descalzo

May 9, 2019

 

<< Corro como quiero, y lo hago libre de ataduras. Así siempre me adapto al terreno. Unas veces soy rápido, incluso algo violento. Otras soy tranquilo, incluso imperceptible. Todo depende del instinto que me lleve en ese momento. Rodeo y moldeo las rocas, el suelo, los árboles y las plantas. No me podéis atrapar, ni domar. Soy Naturaleza.

 

Vinisteis a mi encuentro, a mi tierra. Hace tiempo me costó hacerme un hueco entre tantos Dioses, pero desde hace muchos años acostumbro a mandar aquí. Pero dejad que diga que estoy sorprendido. He podido ver cómo vosotros también corréis libres de ataduras. Cómo sentís el suelo que pisáis y sabéis adaptaros a él.

 

Aunque esta vez os puse a prueba y conseguí ganar a los que querían emular a Filípides, os muestro mi más sincera admiración. Deciros que os volveré a dejar pisar este mismo suelo. No sé si para correr tranquilos o no, pero aquí seréis siempre bienvenidos.>>

 

Eolo, Empúries 5 de mayo de 2019

 

 

Pues sí, este año Eolo se vistió de Tramontana y fue el gran protagonista de la Empúries Barefoot Marathon. Un viento constante de unos 50 km/h y rachas que superaban los 90, hizo que la organización (con buen criterio) suspendiese la prueba de los 42,195 km. Resultó un poco decepcionante, sobretodo para los corredores que se iban a estrenar este año en la distancia corriendo descalzos: Antonio, Angel, Jordi P. y Jordi C. Tener una fecha marcada en el calendario y entrenar para llegar lo mejor posible a la cita, hace que ese cambio produzca cierta rabia o sensación de malestar.

 

 

 

Pero ahí estábamos el resto de compañeros y compañeras para animarlos, para hacer piña y convencerlos de correr la media maratón con el resto de descalcistas y minimalistas que estaban apuntados a la prueba. Así lo hicieron y pudieron disfrutar de una carrera única.

 

El fin de semana empezó con la carrera de los 5 kilómetros que bordeaba la costa y el pueblo de L'Escala. A ella se apuntaron dos de las grandes protagonistas del fin de semana: Nuria, que con sus 11 años corrió descalza como sus padres, y Pili, que se hizo un montón de kilómetros desde Albacete hasta Empúries para conocernos. Personalmente no la conocía y al vernos, nos abrazamos como si hiciese años que no nos viésemos. Las redes sociales tienen, algunas veces, esa capacidad. Los amigos del descalcismo somos una gran familia.

 

 

 

El domingo empezó a las 2:30 de la madrugada. Me desperté poniendo una mano en la ventana porque temblaba de manera escandalosa. Incluso con la persiana bien cerrada, parecía que en cualquier momento iba a implosionar. Se oía correr el aire y mover los árboles de una manera que pocas veces he sentido. La gente de la zona estaba muy pendiente del viento la tarde del sábado, pero la verdad es que los de fuera éramos más incrédulos, después de haber visto que el aire del sábado no era para tanto. A las 5 me volvía a despertar con la sensación de que sería complicado correr, y que seguramente, la maratón se suspendería. Desafortunadamente así fue.

 

 

 

En los primeros kilómetros el aire venía de espaldas y en uno de los callejones del pueblo, el viento te empujaba, más que a correr, a saltar y volar metros y metros hacia adelante completamente fuera de control. Eso no podía significar otra cosa, que al dar la vuelta, íbamos a sufrir. Y sí, hubo momentos en los que parecía que corríamos en una cinta de gimnasio, sin moverte del sitio. Aquí cada uno buscaba su estrategia: agacharse, ponerse detrás de alguien, e incluso, correr de lado. 42 kilómetros así habrían sido una tortura. Además, el viento constante y fuerte se metía en los oídos y llegaba a machacarte la cabeza.

 

Cuando no puedes correr bien o rápido, siempre tienes la posibilidad de liberarte y disfrutar relajadamente del entorno, de jugar algo más con los elementos. Así sucedió. En uno de los tramos en los que la carretera no tenía el asfalto, tratábamos de pisar con los pies la línea blanca y era casi imposible dar dos pasos seguidos por encima de ella, porque el desequilibrio era constante. Se parecía más a caminar sobre un slackline que a correr.

 

 

El descalcismo y el minimalismo se afianzan en Empúries

 

Como ya sucedió el año pasado, este evento traspasa el espíritu competitivo. No es que no lo haya, pero la mayoría lo deja en un segundo plano y se centra más en la experiencia de juntarnos. La idea de las categorías no es aislarnos del resto, sino tratar de compartir experiencias entre los participantes y acercar esta forma de correr natural al resto de atletas y al público. Y este año lo hemos vuelto a conseguir. ¡Gracias de nuevo!

 

 

Una nueva fecha para la Maratón

 

Desde la organización, se está barajando la posibilidad de celebrar la Maratón a finales de Octubre o principios de Noviembre de este 2019. Quizás acompañado de una nueva media maratón y otros 10k, aunque hay que reunirse y decidirlo tranquilamente. Al igual de si volverá a haber categorías descalcistas y minimalistas. Las ganas de convertir esta carrera en algo único en el mundo seguirán, aunque hará falta reinventarse y reflexionar bien sobre las cosas que hay que mejorar. ¡Esperamos veros de nuevo y que os animéis a venir!

 

 

 

 

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Jordi Vizcaíno

Hola soy Jordi, Educador Físico y Entrenador Personal. Me considero un apasionado del deporte y de la actividad física saludable. Estoy en constante búsqueda de lo que puede mejorar la salud de la gente que me rodea y desde mi Blog trato de explicar de forma didáctica todo aquello que me parece interesante. Gracias por la visita!!

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