LA REACTIVIDAD DE LAS ZAPATILLAS DE CORRER Y LAS LESIONES. Lo que no nos cuentan

December 13, 2017

En el anterior artículo en el que analizábamos la amortiguación de las zapatillas de correr, vimos que en el proceso de amortiguación, la zapatilla se va deformando hasta que detiene todo el impacto del pie contra el suelo. Pero si la única característica fuese esa, después de cada apoyo, nuestros pies deberían arrancar de parado, sin inercia, y eso a nivel muscular, resultaría un gasto enorme de energía.

 

Es lo que pasa cuando corremos sobre la arena de la playa. La arena se hunde y amortigua el golpe, pero correr sobre ella se hace muy cansado, precisamente porque es un terreno que no nos aporta ningún retorno de energía, ni nos permite utilizar plenamente nuestras capacidades elásticas. En la arena de la playa sólo podemos utilizar la capacidad de hacer fuerza de nuestros músculos.

 

Así que, para no agotar prematuramente a nuestros músculos, necesitamos que ese impacto nos pueda venir devuelto de alguna maneraCada marca, utiliza para la fabricación de sus zapatillas un compuesto que aporte esto precisamente. Nos venden que toda o casi toda la energía del impacto la acaba devolviendo, para que correr con ellas no sea tan cansado como correr por la playa y para que vayamos mucho más rápidos. Ese es el objetivo de la reactividad.

 

Pero al igual que vimos con la amortiguación, la reactividad de las zapatillas de correr, nos va a producir desajustes en el cuerpo. Hay que tener en cuenta que nuestro cuerpo también va a reaccionar para levantar el pie del suelo, no sólo lo hará porque la zapatilla actúe. Y en esa doble reacción es donde aparecen los conflictos.

 

Lo entenderemos bien después de que veáis cómo funcionan nuestros músculos. Y es que acostumbramos a pensar, que nuestra musculatura tiene sólo una capacidad, que es la de hacer fuerza, pero también tiene la capacidad de rebotar, es decir, tiene capacidades elásticas.

 

¿QUÉ ES LA ELASTICIDAD?

 

La elasticidad es una característica que presentan ciertos compuestos, que hace que una vez se hayan deformado por la intervención de alguna fuerza, puedan volver a su forma original sin disipar la energía.

 

Si comparamos el bote de una pelota de tenis con una de golf, no seremos capaces de apreciar a simple vista que las dos se deforman al tocar el suelo, pero lo hacen. Y la de golf vuelve a su forma original mucho antes que la de tenis, por eso rebota más. Esto significa que la pelota de golf es mucho más elástica que la de tenis.

 

¿Qué elemento de nuestra musculatura tiene esas características?

 

Estas propiedades no la tienen las fibras musculares, pero sí los tendones y las fascias. Los tendones son los elementos que unen el músculo con los huesos y las fascias son unas membranas que recubren el músculo por fuera y que separa a los diferentes músculos entre sí y por dentro que envuelve a diferentes grupos de fibras musculares.

 

Sería como si por fuera y por dentro, nuestros músculos estuviesen formados por cientos de bandas elásticas. De esta manera, cuando hay un estiramiento del músculo, este puede volver a su posición inicial gastando menos energía. Este gasto menor se produce porque no hay tanto consumo de las fibras musculares como cuando se contraen y relajan. Utilizar y desarrollar esta característica, nos permite ser mucho más eficientes.

 

Si os fijáis en los grandes corredores de fondo, no tienen una musculatura especialmente resultona, tienen unos tendones muy bien preparados y con sus capacidades elásticas perfectamente desarrolladas. Esto les permite consumir menos oxígeno al mover las piernas y ser mucho más eficientes, ya que para el movimiento de las piernas utilizan muy bien esa capacidad y pueden liberar algo el músculo de la contracción muscular. Aprovechan mejor la inercia del movimiento.

 

Si dejásemos caer desde la misma altura la pelota de tenis y la de golf, esta última después de rebotar llegaría mucho más arriba que la de tenis. Si tuviésemos que volverlas a coger con la manos para repetir el gesto 100 veces más, tendríamos que recorrer menos distancia con los brazos para coger la de golf que la de tenis. Haciendo el mismo ejercicio de ir a coger las pelotas, con un elemento elástico gastaríamos menos energía. A poco que repitiésemos el gesto, las diferencias de consumo se dispararían.

 

Como cualquier capacidad del cuerpo, puede evolucionar a bien o a mal. El no ejercitarla hace que la musculatura sea más rígida y que los estiramientos repentinos nos pueda ocasionar alguna tendinitis. Pero liberando la musculatura y entrenando, esta capacidad mejora indudablemente. Ese cambio repentino en la forma de comportarse la musculatura es, sin duda, el motivo de la mayoría de lesiones durante la transición al minimalismo y por lo que se recomienda hacer una correcta preparación.

 

 

¿Y qué pasa cuando un cuerpo elástico como nuestros tendones y fascias se encuentran con otro cuerpo elástico como las suelas de las zapatillas?

 

Que los dos van a reaccionar al impacto. Y aquí es donde aparece el gran problema. Y no es otro, que saber si van a coincidir en el tiempo.

 

Las zapatillas son un elemento inerte y nosotros un ser vivo. Si fuésemos otro elemento inerte, seguramente podríamos encontrar la manera de aprovechar ese binomio de compuestos elásticos para que reaccionaran a la vez y que juntos sumásemos.

 

Pero como somos un ser vivo, nuestras capacidades evolucionan e involucionan. Nuestros pasos no son siempre iguales, aunque puedan parecerse, las superficies cambian, así que es extremadamente difícil, por no decir imposible, que coincidan en el tiempo o se sincronicen para darnos un mayor rendimiento.

 

Igualmente, el material de las zapatillas también tiene una evolución ya que se gasta con el uso. De manera que, si va a ser imposible que coincidan en el tiempo, las únicas opciones que quedan son: que nuestro cuerpo al tocar el pie con el suelo, reaccione antes o que la zapatilla lo haga primero.

 

Si nosotros reaccionamos antes que la zapatilla significa que podríamos estar impulsándonos, mientras la zapatilla sigue deformándose. Pero como la reacción no va a ser sobre una superficie fija, estaremos perdiendo la oportunidad de aprovechar nuestras capacidades elásticas. Así, estaríamos a expensas de que la zapatilla parase. Mantendríamos una tensión innecesaria durante ese tiempo porque la suela se sigue deformando. Esa tensión innecesaria, repetida en el tiempo, nos acerca a nuestro punto de saturación y, por lo tanto, a la posibilidad de lesionarnos.

 

Por otro lado, si la zapatilla reacciona antes, nuestros pasos se volverían inestables porque perderíamos parte del control del movimiento. Si probáis a correr sobre una cama elástica al ritmo que vosotros queréis, veréis que os costará mantener el equilibrio y esa velocidad controlada. El exceso de tensión para controlar la velocidad y la estabilidad del cuerpo sumará cansancio y restará eficiencia.

 

En cambio, si os dejáis llevar por el rebote de la cama, seguramente saltaréis más, la zancada será más espectacular, pero perderéis parte del control del movimiento, ya que llevaréis el ritmo que os marque el rebote. Un poco similar a lo que ocurre durante las bajadas pronunciadas. Dejando a un lado que son realmente divertidas, el dejarnos llevar por la inercia y el terreno, hace que nuestros músculos tengan que trabajar mucho más si se quiere controlar la velocidad o estemos más cerca de desequilibrarnos si nos dejamos llevar por el propio movimiento.

 

Así que toda la reacción que no sea provocada por nuestro cuerpo, nos va a desestabilizar y estresar. Lo que nos vuelve a aproximar a nuestro límite de saturación, al agotamiento y, por lo tanto, a la lesión.

 

Al igual que el análisis de la amortiguación, aquí también nos encontramos con diferentes tipos de personas y capacidades de soportar esta desestabilización. Habrá quién no se vea afectado, pero la suma de inestabilidad por la amortiguación y la inestabilidad por la reactividad de las zapatillas de correr es, seguramente, la gran responsable de las lesiones y molestias que se producen al correr o de correr. Precisamente, las dos características que nos han hecho pensar que son imprescindibles de una zapatilla de correr.

 

¿Os han contado esto de vuestras zapatillas de correr?

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Jordi Vizcaíno

Hola soy Jordi, Educador Físico y Entrenador Personal. Me considero un apasionado del deporte y de la actividad física saludable. Estoy en constante búsqueda de lo que puede mejorar la salud de la gente que me rodea y desde mi Blog trato de explicar de forma didáctica todo aquello que me parece interesante. Gracias por la visita!!

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